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PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN LA ESCUELA

Participación política en las escuelas

 

La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana y federal, dice nuestra constitución. Y más adelante agrega que los partidos políticos son instituciones fundamentales de nuestro sistema democrático.

Donde se puede aprender a ser representante? Como haremos una mejor república? Cómo podemos aprender a defender nuestras ideas? Cómo desarrollamos nuestro juicio crítico? En qué lugar me enseñarán a ser mejor ciudadano? de que forma podré entrenarme para ejercer plenamente mi ciudadanía? Es racional y coherente pensar que estas actividades deben comenzar a desarrollarse en los colegios, que es dónde nuestros jóvenes pasan el mayor tiempo del que disponen para formarse. Uno de los objetivos de la escuela media es formar ciudadanos capaces de tomar sus propias decisiones y que posean autonomía para la participación ciudadana

Dicho lo anterior: ¿Por que  puede molestar tanto que agrupaciones políticas visiten nuestras escuelas? ¿Bajo que derecho se amparan los detractores de la participación juvenil? ¿Cuáles son los miedos a que los chicos debatan ideas, presenten oposiciones y generen conceptos políticos?

En la década del 90 puede estar parte de la respuesta que necesitamos para nuestros interrogantes. Existe una generación entera que creció y estudió al amparo de un modelo capitalista-consumista, en el cual el individualismo extremo nos convertía en consumidores más que en ciudadanos, en clientes más que electores, en consumistas más que militantes de ideas nuevas. Más de diez años de capitalismo extremo y de una clase política que solo gerenciaba decisiones foráneas harían mella en el inconciente colectivo de toda una sociedad. Creo que allí anida la respuesta a tantas preguntas que presenta este informe. En una lógica en dónde la actividad política era sospechada y degradada, y dónde las instituciones participativas quedaban subsumidas por el poder económico, no quedaba lugar para la expresión militante que tanto falta le hace a los sistemas dinámicos de una república.

 

Luego de la crisis del 2001 -2002, y con un modelo político social que pone nuevamente al ciudadano en el centro de las decisiones, no podemos perder la oportunidad de abrir un debate serio sobre el rol de los jóvenes y la militancia política. Es ahora el momento de  proponer ideas avanzadas sobre la participación juvenil y la militancia en las escuelas. Es ahora la oportunidad de formar el juicio crítico sepultado por décadas de liberalismo e individualismo. Que nadie  corte la esperanza con diatribas obsoletas. Soplan vientos de cambio, a veces conviene aprovecharlos. Dogmáticos abstenerse!